jueves, 24 de febrero de 2011

Dónde está Dios? Geoffrey Hoppe

En medio del caos mundial y guerras sangrientas nos preguntamos, "¿Dónde está Dios?" Cuando violentos terremotos destruyen miles de vidas, nos preguntamos, "¿Dónde está Dios?" Cuando un ser querido es asesinado por un conductor ebrio nos preguntamos, "¿Dónde está Dios?" Cuando leemos historias en los periódicos sobre niños maltratados o mujeres violadas, nos preguntamos dónde está Dios. En nuestra noche oscura del alma personal, cuando todo parece haber fracasado y nuestra vida parece ser nada más que vacío, clamamos a Dios, pero no se escucha la voz – ni la nuestra, ni la de Dios.
¿Dónde está Dios? Buscamos a ese ser esquivo en las iglesias y los libros, tratamos de encontrarlo a Él o a Ella a través de garúes y de los santos. A menudo es nuestro primer pensamiento en el nuevo día y nuestro último pensamiento antes de desaparecer en nuestros sueños durante la noche. Hacemos un llamado al Espíritu en nuestras oraciones, en nuestras meditaciones y por medio de nuestras lágrimas. Tenemos muchos nombres para este Ser - Espíritu, El Eterno, YHWH, Dios, Alah, Creador, La Luz, Ishvara. Algunos niegan la existencia de Dios pero la mayoría reconocen la presencia de un ser divino, un Ser infinito, incluso si nunca han tenido un encuentro consciente con el que No Se Puede Hablar.
Algunos sostienen que Dios es la naturaleza. Otros dicen que Dios está dentro. Pero casi todos pasan los días de su vida sin una relación íntima con este Ser. La mayoría tienen un profundo deseo de corazón de conocer a Dios, pero se resignan a esperar hasta llegar a un reino celestial igualmente desconocido.
Dios está aquí, yo lo siento, justo aquí, en esta realidad física. Dentro de mí, a mi alrededor, en otras personas, en la naturaleza y en las dimensiones que nos rodean. El Espíritu está en cada respiración que tomo, en cada paso que doy, en cada minuto que pasa a través del día. Pero, ¿dónde está Dios? ¿Por qué Dios no se me ha parecido? ¿Por qué? me pregunto, no puedo ir más allá de mi estado mental de deber entender, conocer, ver y oír a este ser al que quiero mucho recordar. Si amo tanto a Dios ¿por qué, oh porque, es este Ser tan difícil de alcanzar?
Yo sé por qué. Me sorprende que hasta tenga que hacer la pregunta, pero por desgracia, yo finjo no saber. Salí a la calle el día de hoy en una hermosa tarde de invierno en Colorado para fumar un cigarrillo en silencio. Ni siquiera estaba pensando "¿Dónde está Dios". No sé en qué estaba pensando, pero no se trataba de algo importante. Supongo que he preguntado "Dónde está Dios" tantas veces que finalmente esta cuestión tuvo que ser contestada. Y así fue. Una vez más. Quizás esta vez no lo olvide porque lo estoy escribiendo.
Dios siempre está aquí. Pero la luz del Espíritu es de tal pureza, simplicidad e intensidad que me desintegraría si tuviera que contemplarla. Es de tal amor y compasión que quedaría pasmado en su presencia. Es de tal magnitud que podría destruir mi oscuridad - una parte de mí que se ha desarrollado durante eones de tiempo - y me da miedo que no quedara nada de mí.
La esencia de Dios suavemente me susurró: "Ámate a ti mismo como Yo te amo, entonces, me podrás contemplar. Ama a tu ser y me recordarás". La luz del Espíritu es magnífica. Cerramos la puerta por temor a que nos aniquilaría si capturamos el más mínimo atisbo. Trancamos la puerta, incluso cuando llamamos a conocer la presencia del Espíritu. Nos retiramos de nuevo a nuestra rutina diaria preguntando, "¿Dónde es Dios?” En nuestra rutina una vez más olvidamos amarnos a nosotros mismos. Volvemos a estudiar de Dios, preguntando a los demás si saben dónde está Dios, y buscamos a Dios en las cosas externas. Nos acostamos en la noche con la esperanza de que, al día siguiente, por fin conoceremos el amor de Dios.
Por último, cuando nuestro deseo de Dios es superado por el amor a nuestro ser, conocemos lo incognoscible.

miércoles, 26 de enero de 2011

La conciencia celular


Los ancestros de las diferentes culturas del Planeta sabían que el cuerpo físico no solo siente, sino que también piensa. Por ejemplo, en las tribus australianas, cuando una persona se hiere o enferma, el clan se reúne a su alrededor junto con el enfermo y le canta pidiéndole perdón a la herida o parte afectada, y ésta entra automáticamente en remisión, lográndose así curaciones milagrosas.

En el conocimiento ancestral Inka, todo es reciprocidad. Uno enferma cuando se llena de energía pesada o “hucha”, por tener actitudes egoístas y no dejar fluir el “sami” o energía ligera. Por ello en las curaciones se pide a la parte del cuerpo que se armonice con la Pachamama (Madre Tierra) y permita que el bloqueo se equilibre concluyendo en la sanación del individuo.

Lo mismo ocurre en las asombrosas curaciones de los Kahunas o médicos magos hawaianos, estos entran en oración directa con la parte afectada pidiéndole perdón, en un acto de oración donde se involucran ellos, el paciente y todas las vidas durante las cuales ellos se han encontrado e involucrado con esa persona, dándose curaciones que son consideradas milagrosas.

En el caso de los Lakotas en el norte, al cuerpo se le habla para informarle que una medicina va a curarlo, y a la medicina también. Y lógicamente las personas sanan.

Como vemos, tomando algunos casos de medicina ancestral, llegamos a una interesante conclusión: Los ancestros aceptaban a las partes de nuestro cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro, eso durante los últimos siglos se tomó como franca superchería o superstición, pero veamos ahora los descubrimientos más recientes de la ciencia al respecto.

La sabiduría del cuerpo es un buen punto de acceso a las dimensiones ocultas de la vida: es totalmente invisible, pero innegable. Los investigadores médicos empezaron a aceptar este hecho a mediados de los años ochenta.

Anteriormente se consideraba que la capacidad de la inteligencia era exclusiva del cerebro, pero entonces se descubrieron indicios de inteligencia en el sistema inmune y luego en el sistema digestivo.

LA INTELIGENCIA DEL SISTEMA INMUNE

La Dra. Bert descubrió (y luego lo confirmaron otros científicos), que existen tipos receptores inteligentes no sólo en las células cerebrales, sino en las células de todas las partes del cuerpo (les llamaron en un principio neuropéptidos). Cuando comenzaron a observar las células del sistema inmunológico, por ejemplo, las que protegen contra el cáncer, las infecciones, etc., encontraron receptores del mismo tipo que en el cerebro. En otras palabras, tus células inmunológicas, las que te protegen del cáncer y de las infecciones, están literalmente vigilando cada pensamiento tuyo, cada emoción, cada concepto que emites, cada deseo que tienes.

Cada pequeña célulaT y B del sistema inmunológico, produce las mismas sustancias químicas que produce el cerebro cuando piensa. Esto, lo hace todo muy interesante, porque ahora podemos decir que las células inmunológicas son pensantes. No son tan elaboradas, como lo es la célula cerebral que puede hacerlo en inglés o en castellano; pero sí piensa, siente, se emociona y desea, se alegra, se entristece, etc.

Y ello es la causa de enfermedades, de stress, cáncer, etc. cuando uno se deprime entran en huelga y dejan pasar los virus que se instalan en tu cuerpo.

LA INTELIGENCIA DEL SISTEMA DIGESTIVO

Hace diez años parecía absurdo hablar de inteligencia en los intestinos. Se sabía que el revestimiento del tracto digestivo posee miles de terminaciones nerviosas, pero se les consideraba simples extensiones del sistema nervioso, un medio para mantener la insulsa tarea de extraer sustancias nutritivas del alimento. Hoy sabemos que, después de todo, los intestinos no son tan insulsos. Estas células nerviosas que se extienden por el tracto digestivo forman un fino sistema que reacciona a sucesos externos: un comentario perturbador en el trabajo, un peligro inminente, la muerte de un familiar.

Las reacciones del estómago son tan confiables como los pensamientos del cerebro, e igualmente complicadas.

LA INTELIGENCIA DEL HÍGADO

Las células del colon, hígado y estómago también piensan, sólo que no con el lenguaje verbal del cerebro. Lo que llamamos “reacción visceral” es apenas un indicio de la compleja inteligencia de estos miles de millones de células.

En una revolución médica radical, los científicos han accedido a una dimensión oculta que nadie sospechaba: las células nos han superado en inteligencia durante millones de años.

LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN

Muchos creen que la conciencia se origina únicamente en el cerebro. Recientes investigaciones científicas sugieren de hecho que la conciencia emerge del cerebro y del cuerpo actuando juntos (esto es conocido como Unidad Mente-Cerebro). Una creciente evidencia sugiere que el corazón juega un papel particularmente significante en este proceso. Mucho más que una simple bomba , como alguna vez se creyó, el corazón es reconocido actualmente por los científicos como un sistema altamente complejo, con su propio y funcional “cerebro”.

O sea, el corazón tiene un cerebro o una inteligencia. Según nuevas investigaciones en el campo de la Neurocardiología, el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información. El sistema nervioso dentro del corazón (o el “cerebro del corazón”) lo habilita para aprender, recordar, y para realizar decisiones funcionales independientemente de la corteza cerebral. Aparte de la extensa red de comunicación nerviosa que conecta al corazón con el cerebro y con el resto del cuerpo, el corazón transmite información al cerebro y al cuerpo interactuando a través de un campo eléctrico.

El corazón genera el más poderoso y más extenso campo eléctrico del cuerpo.

Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud, y penetra a cada célula del cuerpo. El componente magnético es aproximadamente 5000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y puede ser detectado a varios metros de distancia del cuerpo con magnetómetros sensibles.

RECOMENDACIONES:

Las investigaciones del Instituto Heart Math sugieren que respirando con Actitud, es una herramienta que le ayuda a sincronizar su corazón, mente y cuerpo para darle una coherencia psicofisiológica más poderosa. Al usar esta técnica regularmente unas cinco veces al día el individuo desarrollará la habilidad para realizar un cambio de actitud durable.

Con Respirando con Actitud, la persona se enfoca en su corazón y en el plexo solar mientras respira con una actitud positiva. El corazón automáticamente armonizará la energía entre el corazón, mente y cuerpo, incrementando la conciencia y la claridad.

LA TÉCNICA DE RESPIRAR CON ACTITUD.

1. Enfóquese en su corazón mientras inhala. Mientras exhala enfóquese en el plexo solar. El plexo solar se encuentra unos 20 centímetros debajo del corazón, justo debajo del esternón donde los lados derecho e izquierdo de la caja torácica se juntan.

2. Practique inhalar a través del corazón y exhalar a través de la caja torácica durante 30 segundos o más para ayudar a anclar su atención y su energía ahí.

Después escoja alguna actitud o pensamiento positivo para inhalar o exhalar durante esos 30 segundos o más. Por ejemplo, usted puede inhalar una actitud de aprecio y exhalar una de atención.

3. Seleccione actitudes para respirar, que le ayuden a compensar las emociones negativas y de desequilibrio de las situaciones por las que usted esta atravesando. Respire profundamente con la intención de dirigirse hacia el sentimiento de esa actitud. Por ejemplo, usted puede inhalar una actitud de balance y exhalar una actitud de misericordia, o puede inhalar una actitud de amor y exhalar una actitud de compasión.

Practique diferentes combinaciones de actitudes que usted quiera desarrollar.

Puede decir en voz alta Respiro Sinceridad, Respiro Coraje, Respiro Tranquilidad, Respiro Gratitud o cualquier actitud o sentimiento que usted quiera o necesite. Incluso si usted no siente el cambio de actitud al principio, haciendo un esfuerzo genuino para cambiar, al menos le ayudará a alcanzar un estado neutral. En el cual, usted tendrá más objetividad y ahorrará energía

FUENTE:Luces del Nuevo Amancer

jueves, 20 de enero de 2011

Asume tu responsabilidad!

Tú debes ser el cambio que quieres ver en el exterior.

Tú eres tu estado de conciencia y todo lo que haces fluye a partir de ese estado.

Pregúntate... ¿Cuál es mi estado de conciencia Ahora, en éste momento?

¿Estás generando perturbaciones, conflictos, sufrimiento y negatividad para ti y para otros?

¿Estás generando contaminación interna, estás contaminando el bello Ser que eres con continuos y absurdos movimientos de pensamientos, produciendo emociones negativas?

Si éste es tu estado de conciencia asume que todo lo que pasa en tu vida es debido a ese estado.

Esta es tu responsabilidad en el mundo, ser consciente de tu estado de conciencia.

Hay muchas personas que viven en tal inconsciencia que no pueden ver esto, y creen que todo el mal que les sucede es culpa de los demás y convierten a la mitad del mundo en sus enemigos.

Creen que todo está afuera, porque están bajo flujos emocionales mentales inconscientes.

Como dijo el Maestro Jesús "No saben lo que hacen" y sufren las consecuencias de su propia inconsciencia, por lo tanto generan sufrimiento para sí mismos y para los demás haciendo de sus vidas un camino largo, lento y doloroso.

La inconsciencia colectiva es aún abrumadora, por ello hay muchas personas que no pueden entender esto, pero poco a poco nos iremos abriendo a éstas verdades.

Cada uno de nosotros fluimos a través de nuestro estado de consciencia. Si somos muchos con un nivel de conciencia baja y negativa, crearemos un nivel de conciencia colectiva destructiva.

Si somos muchos con un nivel de conciencia elevada y positiva, crearemos un nivel de conciencia colectiva constructiva.

Cada uno de nosotros somos responsables de lo que pasa en el mundo, porque el mundo lo creamos con los pensamientos, palabras y actos que cada uno de nosotros utiliza según su estado.

Asumir tu responsabilidad en éste mundo es asumir la responsabilidad de tu estado de conciencia en el Ahora, la cual determina qué tipo de mundo creas, que tipo de acciones tomas y que consecuencias tienen tus acciones.

( Enseñanzas de Eckhart Tolle )

domingo, 16 de enero de 2011

El cuerpo grita...lo que la boca calla.


"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Bach.

Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?

Elige alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.

Todos precisan saludablemente de un oyente interesado.

La enfermedad en muchos casos es tu aliada, te avisa que estás equivocando el camino.

Eduardo Saligar