miércoles, 10 de noviembre de 2010

Y que hacemos con nuestros pensamientos?


"Tus pensamientos tienen que entender una cosa: tú no estás interesado en ellos. El momento en que llegues a este punto has logrado una victoria tremenda. Sólo observa. No le digas nada a los pensamientos. No los juzgues. No los condenes. No les digas que se muevan. Déjalos hacer lo que estén haciendo, déjales hacer cualquier gimnasia; simplemente observa, disfruta. Es una película bonita. Tú te sorprenderás: sólo observando, llegará un momento en que no habrá pensamientos, no hay nada que observar.

Esta es la puerta que he llamado la nada, la vaciedad. Por esta puerta entra tu ser real, el maestro.

Este maestro es absolutamente positivo; en sus manos todo se convierte en oro. Si Albert Einsten hubiera sido meditador, la misma mente hubiera producido la energía atómica no para destruir Hiroshima y Nagasaki sino para ayudar a toda la humanidad a subir los niveles de vida. Sin meditación la mente es negativa, estará seguro al servicio de la muerte. Con la meditación el maestro está allí, y el maestro es absolutamente positivo. En sus manos la misma mente, la misma energía se vuelve creativa, constructiva, afirmativa a la vida.

Tú no puedes hacer nada directamente con la mente. Tendrás que hacer una ruta indirecta, primero tienes que traer el maestro adentro. El maestro no está, durante siglos el sirviente ha estado pensando que es el maestro. Sólo deja entrar al maestro, y el sirviente inmediatamente entenderá. Sólo la presencia del maestro y el sirviente caerá a los pies del maestro y esperará por alguna orden, por cualquier cosa que el maestro quiera que sea hecha él está listo.

La mente es un instrumento tremendamente poderoso. Ningún computador es tan poderoso como la mente humana no puede ser, por que es hecho por la mente humana. Nada puede ser, por que todos son hechos por la mente humana. Una mente humana con una capacidad tan grande: en un cráneo pequeño, ese cerebro pequeño puede contener toda la información existente en todas las bibliotecas de la tierra, y esta información no es pequeña.

Sólo una biblioteca, la biblioteca británica, tiene tantos libros que si colocan estos libros en línea de lado a lado ellos le darán tres veces la vuelta a la tierra. En Moscú existe una biblioteca más grande, una similar existe en Harvard; existen otras bibliotecas similares en todas las grandes universidades del mundo. Una simple mente humana puede contener toda la información existente en todas las bibliotecas. Los científicos están de acuerdo que no somos capaces de hacer un computador comparable a la mente humana el cual pueda ser colocado en un espacio tan pequeño.

Pero los resultados de este inmenso regalo al hombre no ha sido benéfico por que el maestro está ausente y el sirviente está dirigiendo el espectáculo. El resultado es guerra, violencia, asesinatos, violación. El hombre está viviendo una pesadilla, y la única manera de salir es traer al maestro. Él está allí, sólo tienes que agarrarlo bien. La llave es observar: sólo observa la mente. En el momento en que no hay pensamientos, inmediatamente serás capaz de verte a sí mismo no como mente, sino como algo más allá. Algo que trasciende la mente.

Cuando estés armonizado con lo trascendental la mente está en tus manos. Puede ser inmensamente creativa. Puede hacer esta misma tierra un paraíso. No hay necesidad de buscar ningún paraíso arriba de las nubes, tampoco hay necesidad de buscar ningún infierno porque el infierno ya lo hemos creado. Estamos viviendo en él. "

Osho: The Osho Upanishad, #4

martes, 9 de noviembre de 2010

Entrevista a Miguel Ruiz ( Quinto acuerdo)


Miguel nació y se educó en México. Su madre doña Sara Macías Vázquez fue curandera y su abuelo chamán, descendiente de un largo linaje chamánico. Contra los deseos de su familia, Miguel Ruiz estudió medicina y ejerció profesionalmente como cirujano. A principios de los años setenta tuvo un accidente y esa experiencia, tan cercana a la muerte cambió su vida, decidió volver a sus orígenes y aprender la tradición tolteca. Fue a vivir en los Estados Unidos donde escribió Los cuatro acuerdos en 1997, que rápidamente fue un bestseller en ese país y ha permanecido en la lista de los más vendidos del New York Times por más de ocho años. Los libros de don Miguel (La maestría del amor, La voz del conocimiento y Oraciones) han sido traducidos a 36 idiomas, con millones de copias vendidas.

Los cuatro acuerdos han transformado la vida de muchos con un mensaje simple y profundo: 1) “Sé impecable con tus palabras”. 2) “No te tomes nada personalmente”. 3) “No hagas suposiciones”. 4) “Haz siempre lo máximo que puedas”. Ahora don Miguel ha colaborado con su hijo don José en el libro El quinto acuerdo.

Don Miguel se caracteriza por explicar temas muy profundos con una gran simplicidad. En este libro desarrolla y profundiza en los cuatro acuerdos y nos alienta a recobrar la fe y la autenticidad con un poderoso acuerdo: Sé escéptico, pero aprende a escuchar. El quinto acuerdo usa la duda como una herramienta para distinguir la verdad. Nos lleva más allá de las palabras que escuchamos, a la intención detrás de ellas. Al ser escépticos no creemos cada mensaje que escuchamos; dejamos de poner nuestra fe en mentiras y así podemos dejar atrás el drama emocional, la victimización y los sistemas de creencias limitantes que nuestra “domesticación” nos ha programado. Este libro nos prepara para revelar la sabiduría innata y vivir nuestras vidas de acuerdo con la verdad.

Fui a visitar a don Miguel y hablamos de su nuevo libro.

—FTV: Miguel, háblame de El quinto acuerdo.

—MR: Imagina que entras a una escuela iniciática, en cualquier parte para aprender los cuatro acuerdos y empiezas a practicarlos. Entras a lo que se puede llamar el mundo del guerrero. Los cuatro acuerdos son herramientas para ayudarte a vencer las mentiras que han estado controlándote durante toda tu vida. La gente cree que lo llamamos el mundo del guerrero, porque tiene una guerra interior entre el bien y el mal, pero no es cierto. El verdadero conflicto está en la verdad y las mentiras. Durante el tiempo de guerrero algunas veces gana la verdad, otras las mentiras. Al final de esa escuela iniciática, se introduce el quinto acuerdo. Una vez que lo practicas y lo dominas eres un maestro. El quinto acuerdo como ya has de saber es: “Sé escéptico, pero aprende a escuchar”.

Ser escéptico no es una posición social. No es tratar de ser muy inteligente. No tiene nada que ver con la importancia personal. Ser escéptico quiere decir: no me creas, no te creas a ti mismo y no le creas a nadie más, pero aprende a escuchar. Tú vives en tu propia creación. Todo lo que conoces, es una realidad virtual que es únicamente real para ti, para nadie más. Al mismo tiempo te das cuenta de que toda la gente que te rodea son iguales a ti. Ellos crearon una realidad virtual en la cual ellos viven. Cualquier cosa que ellos te digan, probablemente sea verdad en su realidad virtual, pero no necesariamente va a serlo en tu realidad. No les creas, pero escucha. Porque al escucharlos, entiendes esa realidad de la cual ellos vienen, el sueño en el cual ellos viven. Si aprendes a escucharlos, puedes hablar el mismo idioma que ellos. Y no me refiero a ingles, español o al chino, sino a eso que está detrás del conocimiento, lo que realmente quieren expresar.

Probablemente lo más importante es no creerse a sí mismo. Es decir, no te creas tus propias mentiras; en especial cuando dices que no eres lo suficientemente buena, lo suficientemente bella, que no eres lo suficientemente fuerte, porque son limitaciones que tú te creas y son únicamente verdad para ti. Si aprendes a escuchar la voz del conocimiento que existe en tu cabeza, entonces te vas a dar cuenta de que casi todo lo que dice son mentiras. Al aplicar el quinto acuerdo “Se escéptico pero aprende a escuchar” te darás cuenta de una realidad extraordinaria: todo lo que conocemos es únicamente verdad porque lo aprendimos.

Cuando nacimos no teníamos conocimiento, todo lo aprendimos. Decimos que es verdad porque todos nos pusimos de acuerdo en el significado de cada elemento, de cada palabra, de cada símbolo. Una vez que entendemos el significado, aprendemos a pensar y nos damos cuenta de que nosotros creamos el idioma que hablamos, el conocimiento que tenemos, y al hacer estos acuerdos invertimos algo que conocemos como fe; que es creer en algo cien por ciento, sin lugar a dudas. Pusimos nuestra fe en cada símbolo y al final nosotros nos quedamos sin ella. El conocimiento rige todas nuestras actividades, convirtiéndose en un gran tirano. Es por eso que tenemos esa vida de guerrero. Cuando finalmente aplicas el quinto acuerdo ya no hay guerra en la mente y encontramos algo que conocemos como paz mental. Esto es lo que podríamos llamar el sueño del maestro.

—FTV: ¿Cómo es el sueño del maestro?

—MR: Cuando se aplica el quinto acuerdo (“Sé escéptico, pero escucha”), finalmente el resultado va a ser el respeto. Aprendemos a respetar nuestra propia creación. Y cuando respetamos nuestra propia creación, tenemos paz y aprendemos a respetar la creación de las personas que nos rodean. En ese momento dejamos de juzgarlos, porque sabemos que cualquier cosa que digan es verdad para ellos, pero no necesariamente tiene que ser verdad para nosotros. Cuando respetamos, hay paz entre nosotros.

—FTV: ¿Por qué hay que aprender a escuchar?

—MR: Cualquier persona a la que escuches va a tratar de compartir su historia contigo, su punto de vista, lo que ellos creen que es verdad. Lógicamente, si tu tienes la verdad, entonces todos los demás no pueden tener la verdad. Entonces ¿cuál es la verdad? Podemos decir que la verdad es absoluta y única y que existe muchísimo antes de la creación de los seres humanos y va a seguir existiendo mucho después de su extinción. Sin embargo, hay otra verdad que podríamos llamar verdad relativa, que fue creada por los seres humanos. Al inventar el idioma, al inventar los símbolos, inventamos una copia de esa verdad absoluta. Pero al ser una copia es, por tanto, relativa. Conforme la sociedad va cambiando, los acuerdos van cambiando y esa verdad relativa también cambia. Hace 800 años la gente creía que el planeta era plano y era una verdad que todo mundo aceptaba. Después, se descubrió que es redonda y todo cambió. Los acuerdos cambiaron y de repente, esa verdad dejó de ser cierta.

Es lo mismo que decía Homero al hablar de los dioses. Decía la voz de Apolo que los dioses existen mientras los seres humanos crean en los dioses. El día que los seres humanos dejen de creer en ellos, los dioses dejan de existir. Hemos visto con el tiempo que es cierto. Sabemos que esas mitologías no son ciertas. Ya no creemos en Isis, ni Osiris ni Zeus. En la actualidad, lo que creemos que la verdad es: Cristo, Mahoma, Buda, etc. Mientras creamos en ellos, serán verdad. Hay muchos dioses actuales, que no los vemos como dioses, como la democracia, el socialismo, etc. Mientras sigamos creyendo, seguirán existiendo. Pero en cuanto dejemos de creer en ellos, dejarán de existir. Para cada ser humano tienen un significado totalmente distinto, por lo que creerán que están en lo cierto y tratarán de imponerlos. Al querer imponerlos, se pierde respeto. Esto crea conflictos. El querer imponer a nosotros mismos las creencias que heredamos de nuestros padres, nuestra religión y nuestra sociedad, limita la libertad de ser quienes realmente somos.

¿Cómo haces para convivir con tus opiniones y las de los demás? Pues no las creo, pero las escucho. Y tengo respeto a lo que ellos crean. Eso no quiere decir que estén o no en lo cierto. Pero no hay un juicio. No los enjuicio.

—FTV: ¿Cómo se aplicaría esto Miguel para sacar adelante a México?

—MR: Pues se inicia con uno mismo. Esto es importante. Siempre con uno mismo. No puedes dar lo que no tienes. Queremos justicia, pero hay que preguntarnos ¿hay justicia en nuestra mente? Podemos decir que el ser humano es el único animal que se castiga mil veces por el mismo error.

Y ¿a eso le llamamos justicia? Justicia sería castigarnos una vez por cada error. Si no hay justicia en nuestra propia mente, ¿cómo queremos encontrarla afuera?

—FTV: ¿Justicia sería también castigar nada más una vez a los demás por el mismo error?

—MR: Exactamente. Y ¿cuántas veces castigas a tu esposo, hijo o padres por el mismo error? Pero lo más importante, ¿cuántas veces te castigas a ti misma por el mismo error? Siempre se empieza por uno mismo. Siempre. Porque es la realidad que tú creaste. Al aplicar el quinto acuerdo ya no crees tus mentiras, porque ya no te crees a ti mismo, pero tampoco te juzgas por haberte mentido. Ya no hay ese juicio.

—FTV: Entonces el quinto acuerdo te lleva hacia la paz.Justificar a ambos lados

—MR: Esa paz interna y esa paz hacia afuera. Y esto es importante, hace más o menos siglo y medio Juárez, uno de los héroes mexicanos, dijo: “Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. Y es que el respeto es la única forma de llegar a la paz. El respeto a nosotros mismos trae la paz individual y el respeto hacia los demás trae paz social. Por eso es el respeto al derecho ajeno, porque ya nos metemos en el derecho: tú tienes el derecho a decir lo que tú crees y los demás también tienen derecho a decir lo que ellos creen. Y no tenemos que juzgarlos por ello. Simplemente, escuchamos. Si estamos de acuerdo, bueno; y si no, también. No hay razón para no tener paz.

jueves, 28 de octubre de 2010

El Amor Incondicional tiene su propia imagen en el cerebro


La madre Teresa de Calcuta constituye un símbolo de expresión de amor incondicional.

Los secretos del amor incondicional, una de las emociones humanas más misteriosas, han quedado al descubierto gracias al seguimiento de una única actividad cerebral que la hace posible.

Un grupo de científicos canadienses ha encontrado que esta emoción, experimentada como el deseo de cuidar de otra persona sin ningún tipo de compensación, emerge de una compleja interrelación entre nada menos que siete áreas separadas del cerebro. Dicha actividad cerebral sólo se solapa de forma limitada con los impulsos cerebrales que se producen en el amor sexual o romántico, lo que sugiere que el amor incondicional debería considerarse como una emoción completamente independiente.

El profesor Mario Beauregard, del centro de investigación en neurofisiología y cognición de la Universidad de Montreal, que encabezó el estudio, declaró: "El amor incondicional, extendido a los demás sin excepción, está considerado como una de las mayores expresiones de espiritualidad".

Sin embargo nada se había conocido hasta ahora sobre su origen neurológico.
Los científicos están interesados en el amor incondicional como una teoría de la evolución que sugiere que deberíamos sentir tales emociones sólo por la gente que nos ayuda a transmitir nuestros genes a las generaciones futuras, tales como el cónyuge o los hijos.

Sin embargo, en el mundo real se plantea a menudo que ese tipo de amor se experimenta hacia personas con quien no existe ese vínculo. La cuestión es ¿por qué?

Mario Beauregard reclutó sujetos con una habilidad probada para sentir un fuerte amor incondicional —asistentes sociales que cuidan de personas con dificultades de aprendizaje—.

Beauregard les pidió que evocasen sentimientos de amor incondicional y los retuvieran en sus mentes mientras se sometían a una resonancia magnética.

De las siete áreas cerebrales que se activaron, tres resultaron similares a las que se activan en el caso del amor romántico. Las otras fueron diferentes, lo que confirma que se trata de una clase separada de amor, informa 'Times Online'.

Los descubrimientos de Beauregard muestran que algunas de las áreas activadas cuando se experimenta amor incondicional también estaban involucradas en la liberación de dopamina.

Esta sustancia está muy relacionada con la sensación de placer. "La naturaleza de la compensación del amor incondicional facilita la creación de fuertes vínculos emocionales. Tales lazos pueden contribuir de forma crítica a la supervivencia de la especie humana".

“El amor incondicional, extendido a los demás sin excepción, está considerado como una de las mayores expresiones de espiritualidad ”

Mario Beauregard

Centro de Investigación en Neurofisiología y Cognición Universidad de Montreal

sábado, 9 de octubre de 2010

Camino al Amor...



Sólo cuando estás bien contigo misma puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para Respetar y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí. Ninguna relación te dará la paz que tú misma no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú misma no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: "NO TE NECESITO PARA SER FELIZ". Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unan para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra. Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones. Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle a la otra persona "SIN TI ME LA PASO BIEN, PERO PREFIERO ESTAR A TU LADO", Ese día estarás preparado para vivir en pareja..

jueves, 7 de octubre de 2010

Soltar


Qué loco: entre más sueltas, más te dan. Fer Farré.
Nos hicieron creer que el juego se trataba de agarrar, de acumular, de controlar, y es justo lo
opuesto.
El juego original es soltar para fluir lo más ligeros de equipaje.
Ligeros para flotar en el reino del Espíritu.
Soltar el pasado.
Soltar las culpas y los miedos.
Soltar el drama y los chantajes.
Soltar para descargar la negatividad que nos sobra y nos nubla la visión del juego original.
Donde la vida es un gozo y todos somos uno.
Es tiempo de soltar todo lo que no es de uno.
Todas las creencias que nos impusieron a través del miedo.
Todas las medias verdades que nos inculcaron.
Como aquella de piensa mal y acertarás.
Soltar es cambiar la mirada, para transformar nuestro mundo.
Soltar los prejuicios es entregarse a la vida con amor.
Y entre más sueltas, más te dan.
Bendiciones.
Santiago Pando